La vida nos pone en el camino personas interesantes que nos harán crecer, que nos harán rabiar, que nos harán reír, que nos harán llorar y así vamos danzando por este mundo de aprendizajes continuos, pero también nos mostrará con claridad personas a quienes vamos a admirar por su bondad, por su espiritualidad y por ser fiel ejemplo del amor incondicional.
Así que cuando nos topamos con alguien con esa nobleza de alma, con esa calidad humana, que también ha tenido sus aprendizajes, sus aciertos y sus errores nos hace volver a confiar o a creer en la vida, en la humanidad; si, en la humanidad que muchas veces nos desconcierta y Dios que sigue apostando por nosotros, nos pone estos ángeles en nuestro camino, para acariciarnos el alma y dar fe de su existencia materializada en su amor incondicional.
Estos ángeles están en cualquier lugar, haciendo su labor con una dedicación abnegada, sin limitar su tiempo de dar al prójimo, bajo infinidad de circunstancias siempre tienen esa sonrisa a flor de piel, no hay distancia geográfica que les limite y siempre nos hacen llegar de una forma sutil ese abrazo espiritual que llena, da confianza y paz.
La imagen que representa este escrito es una experiencia vivida ayer, que me motiva a escribir estas líneas y sin duda que una imagen vale más que mil palabras, aquí se refleja la alegría del trabajo logrado, la dedicación y la entrega expresadas en esta foto son hilos de amor que siempre vivirán en esos corazones.
Todos tenemos la capacidad de ser ángeles cada día, no desperdicien el momento que nuestro creador nos da, entreguemos nuestros dones al mundo sin temor. recordemos que somos energía y lo que brindamos en acciones, palabras o pensamientos es lo que el universo nos va a regresar.
Opsensei
Feb 24 24