Ya se acerca el fin de este año 2023, un ciclo en el calendario de 12 meses como todos los años anteriores desde que el Pontífice Greogorio en 1582 decidió realizar a su criterio unos ajustes al almanaque de la época. Sin embargo, para muchos este 2023 ha dejado una sensación de ser tan breve como una estrella fugaz y quizás tengan razón, ya que la mayoría percibe que entre amaneceres y atardeceres se ha ido como acelerado y ya nos topamos en cuestión de días con el 2024. Lo que parece que no logramos internalizar es que con la misma velocidad se nos va la vida a todos.
La vida, estado del ser que se le han dado innumerables definiciones a lo largo de la historia de la humanidad y que no solo puedes darle una definición como vocablo, también podemos otorgarle el sentido o el objetivo que tu alma y pensamiento deseen; sin embargo humildemente quiero acotar que entre todo el cúmulo de experiencias que atravesamos en este plano, es ella la vida sin duda alguna lo más frágil que tenemos. Si, es así o es que no has pensado que en un segundo puedes dejar tenerla o de experimentar cambios bruscos y hablando de el cambio, debo recordar que es la única constante, que de la mano con la vida y el maestro tiempo nos demuestra que solo somos un instante entre dos eternidades y que solo nuestro ente espiritual es lo que somos y lo único que tenemos.
El tener: frase de uso común que nos recrea la utopía hasta cierto punto de poseer algo o a alguien, lo cual es una teoría cuestionable ya que para los más evolucionados el no tener nada, él no apegarse a nada es la mejor manera de viajar en los planos que estamos destinados a vivir y a su vez parece ser que el no tener o no poseer nada es la mejor herramienta que ha descubierto nuestra alma para tener todo a nivel universal.
El alma, nuestra esencia, la vibración más alta de energía universal que nace del amor incondicional de nuestra fuente creadora y como energía vibrante que nunca se extingue, simplemente se transforma y nos hace viajar a través de aquello que llamamos tiempo, esa alma que todos llevamos dentro, que se conecta de forma inexplicable muchas veces con otras almas y se produce una fusión mágica que nos une simplemente a través de un sentimiento, de una mirada, de una caricia que nos conecta con una profundidad inexplicable y nos demuestra que el amor de almas la mayoría de las veces es ancestral y eterno.
Y cuando conectamos entre almas llamadas gemelas, descubrimos una forma de amor sublime, mágica y maravillosa, algunas veces nuestras almas tienen doble carga energética y no solo son almas gemelas, también pueden ser llamas gemelas y ahí la experiencia en inefable e inolvidable.
Por lo cual, en una época tan emotiva como la Navidad, nuestras almas quieren estar unidas a todas aquellas almas que son especiales en este viaje que llamamos vida y silenciosamente nuestra esencia nos guía a unirnos en el amor incondicional para celebrar juntos nuestra evolución espiritual en cada cierre de ciclo y comienzo del nuevo año.
La mia anima non vuole essere un'altra fine dell'anno e l'inizio di quello nuovo senza essere connessa alla tua.
Grazie per essere presente nella mia vita.
Opsensei Dec 22 / 23