Existe la creencia que el dedicar gran parte de nuestro tiempo a obtener un buen promedio académico, nos brindará en teoría la posibilidad de tener una calidad de vida superior a gran parte de la población.
Es muy posible que los más destacados durante su vida estudiantil, alcancen excelentes salarios y merecidos reconocimientos por su dedicación y entrega al culminar las diferentes etapas del aprendizaje universitario; Sin embargo no podemos olvidar que algunos de los que reconocemos hoy mundialmente como iconos de la genialidad humana, no culminaron sus carreras universitarias por múltiples factores, pero lograron impactar en la vida de millones con sus inventos.
No quiero ser tildado de contrario a la escolaridad, simplemente me gusta apreciar y analizar las variables de la vida, ya que ninguno de nosotros es dueño de la verdad.
Muchas veces nos cruzamos con personas que poseen títulos de altísimo valor universitario y su comportamiento como seres humanos deja mucho que desear; mientras que otros que quizás solo poseen los conocimientos básicos de la primaria y algunos de ellos quizás sin haber tenido la posibilidad de ser alfabetizados, nos brindan la mejor de las respuestas, bellas acciones de sentido común o de humanidad, y a su vez tienden a ser los más humildes o sensibles ante las necesidades el prójimo.
Por eso quiero expresarme hoy, acerca de la impostergable necesidad de vivir con humildad y amor por el prójimo, que comprendamos de una vez que todos estamos conectados; que podrás tener todos los títulos o reconocimientos que quieras, que pueda que no quepan en las paredes de tu mundo las placas y los diplomas, pero que sólo la forma en que te relacionas con tus semejantes es la mejor herramienta que existe para demostrar tu verdadero nivel de educación.
Que la prepotencia, la humillación, el desprecio, la venganza, la falta de sentido común, la ausencia de sensibilidad, el amor al poder, el deseo de ser siempre protagonista y querer opacar a los demás o pasar sobre ellos entre otras mezquindades humanas, no es más que fiel reflejo de un alto grado de ignorancia.
Igualmente no quiero dejar pasar en este escrito que : Son muchos los padres que delegan o esperan que los maestros se encarguen de la educación de sus hijos y la educación de todo ser humano se forja en casa.
Que nuestro creador los bendiga abundantemente y arranquemos ya a querernos unos a otros sin esperar nada a cambio, que nos hará sentir maravillosos.
Fuerte abrazo
Opsensei
New York
Oct 02 2015
09:43 Hrs.